Entendemos que la autonomía tiene relación con cuatro elementos fundamentales: (a) la autodeterminación, (b) la independencia, (c) la autorregulación y la (d) autorrealización. La persona en sí misma no es autónoma, sino que sus conductas o acciones son las que se evalúan bajo este lente. Se entiende que una conducta es autodeterminada cuando la persona actúa guiada por sus propios intereses, deseos y/o habilidades; y es independiente cuando se encuentra libre de influencias externas o de interferencias. Resulta autorregulada si la persona ha conseguido llevar a cabo una  acción desde el despliegue de sus propias habilidades y refleja autorrealización cuando manifiesta un reconocimiento de sus fortalezas y debilidades. La autonomía evoluciona a medida que se alcanzan ciertos hitos que preparan el terreno para llegar a una posible expresión plena durante la edad adulta. Existen herramientas y acciones que ayudan a pavimentar el camino de la autonomía en cada momento del desarrollo. 

En el caso de las personas con discapacidad intelectual, la dificultad específica en el desarrollo de las conductas adaptativas está en el centro de la identificación de la condición, es por ello que será común observar un rezago en algunas conductas adaptativas. Es importante recordar que, rara vez, todas las conductas adaptativas tienen el mismo nivel de rezago y, por tanto, los apoyos requeridos en cada área son diferenciales.

Wehmeyer M. L., Kelchner K. & Richards S. (1996) Essential characteristics of self-determined behavior of individuals with mental retardation. American Journal on Mental Retardation 100,  632– 42.

Bunster, J. Tassé, M., Tenorio, M., Aparicio, A., & Arango, P. (2022). Adaptive behaviours in children with Down syndrome: A cross-sectional study of developmental trajectories. Journal of Intellectual & Developmental Disability, 47(3), https://doi.org/10.3109/13668250.2021.1976008.

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¿Cómo se observa en esta edad?

Sin duda, es difícil pensar que un bebé pueda ser autónomo. Este es un momento del ciclo vital en el que los humanos somos profundamente dependientes de otros para nuestra supervivencia pero aún así, hay conductas que van siendo los reflejos tempranos de primera autonomía. 

En bebés la autonomía tiene relación con la expresión de deseos y acciones que tienen por objetivo conseguir aquello que se quiere. Un bebé que está mostrando sus primeros destellos de autonomía es aquel que comunica a sus cuidadores sus deseos, puede ser a través del llanto, vocalizaciones, balbuceo y primeras palabras, según el momento del desarrollo en que se encuentre; se muestra motivado a interactuar con el entorno y a tomar el control de ciertos elementos (como por ejemplo, trata de tomar su mamadera hasta que lo logra); conoce, explora, en algunas ocasiones disfruta del valor de la mirada compartida y el señalamiento de objetos; y explora su hogar sin temor y deja saber sus gustos, por ejemplo, con la comida. La sonrisa y el llanto son las vías más eficientes y deseables de expresión de voluntad en los primeros meses de vida. Después vendrán otras formas de expresión que pueden o no ser orales, pero todas son válidas y deben ser rescatadas por los cuidadores como la herramienta más valiosa para acompañar el desarrollo de la  autonomía. 

Al llegar a los 24 meses, todas las niñas y niños, no importa su condición ni las necesidades de apoyo que tengan, deberán tener ya una forma de expresión de su voluntad que esté consolidada y sea bien conocida por los cuidadores. Contar con una forma de comunicación es algo esencial para el desarrollo de la autonomía a futuro. 

En un trabajo que es relevante para el contexto latinoamericano, Bunster y colaboradores en el 2022 describieron las trayectorias de desarrollo de bebés con síndrome de Down.

 

¿Cómo se puede favorecer o estimular?

  • Motivar el desarrollo de una forma de comunicación. Puede ser el desarrollo del lenguaje oral como lo esperamos, pero también el uso de baby-signs (uso de signos con las manos para comunicarnos con nuestros bebés) o cualquier otra forma de expresión.
  • Crear condiciones ambientales que te den tranquilidad para facilitar la exploración de tu bebé: que pueda tocar, explorar, gatear, arrastrarse, conocer y apropiarse de su ambiente sin correr peligro.
  • Tener tiempos fuera de casa y  actividades que faciliten y estimulen el contacto con la naturaleza. 
  • Impulsar el desarrollo, paso a paso, de las habilidades. Una vez se ha completado un logro, ir por el siguiente, disfrutando más el proceso que el resultado.