Las personas bilingües son aquellas que utilizan dos idiomas regularmente en su vida cotidiana. El bilingüismo puede darse de muchas maneras: ambos idiomas pueden aprenderse de manera simultánea desde temprano en la vida (por ejemplo, cuando en la familia hay varios idiomas nativos que se utilizan para hablarle al niño cotidianamente), o los idiomas pueden aprenderse de manera secuencial (por ejemplo, cuando un niño hispanohablante aprende un segundo idioma porque asiste a un colegio bilingüe o cuando un adulto toma clases para aprender un segundo idioma). En ambos casos puede darse que la competencia en los dos idiomas es similar o que la persona es mejor en uno que en otro. 

La habilidad de una persona bilingüe en los idiomas que habla puede deberse a varios factores como los idiomas a los que están expuestos (qué tan parecidos o diferentes son), el grado en que están expuestos a cada idioma (que tiene que ver con cuánta oportunidad de practicarlo tiene), el momento de exposición al segundo idioma (mientras más pequeños somos, más fácil será la adquisición del otro idioma) y el contexto de exposición (ya que aprendemos el uso del idioma en el contexto en el que lo utilizamos).

Las personas con discapacidad intelectual también pueden ser bilingües y aunque hay mucha investigación acerca de los factores que ayudan o dificultan la adquisición de varios idiomas de manera competente y el impacto del bilingüismo en el desarrollo de personas con desarrollo típico, la investigación en personas con discapacidad intelectual es escasa aún. 

Más allá del impacto que puede tener el bilingüismo en el desarrollo cognitivo, en el mundo actual, el conocimiento de una segunda lengua nos abre puertas para oportunidades de participación en actividades, contextos y aprendizajes. Es frecuente que las familias de niños con condiciones del neurodesarrollo reporten que profesionales u otras personas, les han aconsejado que eviten exponer a su hijo a un contexto bilingüe o que ellos mismos tienen dudas sobre si conviene o no hacerlo por temor a “confundir” al niño y que su desarrollo se retrase. En este sentido la investigación muestra que los niños con discapacidad intelectual, al igual que los niños con desarrollo típico, son capaces de aprender varios idiomas, con las mismas diferencias individuales que vemos en la población típica. Por eso es importante que brindemos a las personas con discapacidad intelectual las mismas oportunidades de aprendizaje que a las personas con desarrollo típico y que dejemos de lado prejuicios que puedan generar barreras para su participación.

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Bird, E. K. R., Trudeau, N., & Sutton, A. (2016). Pulling it all together: The road to lasting bilingualism for children with developmental disabilities. Journal of Communication Disorders, 63, 63-78.
del Hoyo Soriano, L., Villarreal, J., & Abbeduto, L. (2023). Parental Survey on Spanish-English Bilingualism in Neurotypical Development and Neurodevelopmental Disabilities in the United States. Advances in Neurodevelopmental Disorders, 1-13.
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¿Cómo se observa en esta edad?

Sabemos que los bebés procesan los sonidos incluso desde antes de nacer. Alrededor de las 24 semanas de gestación perciben los sonidos e investigaciones han mostrado que al nacer, los niños que están expuestos a contextos bilingües, discriminan los sonidos de los idiomas que escucharon en el vientre. Además, los bebés hasta los 12 meses son capaces de discriminar (escuchar) los sonidos de distintos idiomas, habilidad que se pierde a partir de los 12 meses al irnos especializando en nuestra lengua materna. Esto hace que los primeros años sean un período especialmente favorable para el desarrollo del bilingüismo.

 

¿Cómo se puede favorecer o estimular?

La forma más frecuente de estimular el bilingüismo en los bebés es exponerlos a contextos en los que escuchen varios idiomas. Es posible que las personas en sus contextos cercanos les hablen en varios idiomas, como cuando un cuidador habla por ejemplo en español y el otro en francés, o cuando sus cuidadores le hablan en mapudungun y en la sala cuna se habla español. Pero no es necesario que los cuidadores hablen otros idiomas para exponer a los bebés a un ambiente bilingüe. Tanto si tienes un niño con desarrollo típico como si tu niño tiene alguna condición de riesgo para el neurodesarrollo, es posible brindarle esta exposición de otras maneras como escuchar canciones infantiles en inglés o tener acceso a libros de cuentos en otros idiomas.