Discapacidad Intelectual
La discapacidad intelectual es una condición del neurodesarrollo que cumple con tres criterios para su identificación: (1) se observa un rendimiento bajo lo esperado en la medición de coeficiente intelectual tras la administración de una prueba estandarizada (test) de aplicación individual; (2) se observa un rendimiento bajo esperado en conductas adaptativas, también tras su medición en una prueba estandarizada de aplicación individual y; (3) cumple con el criterio del desarrollo que quiere decir que las dificultades se han hecho evidentes desde el nacimiento y hasta, máximo, los 21 años de edad.
Considerados estos criterios, solo hablamos de discapacidad intelectual desde los 6 años, momento en que la medición de coeficiente intelectual es posible. Cuando se objetiviza un retraso o un rezago en el desarrollo antes de los 6 años, y se cumple el criterio relativo a la conducta adaptativa, se habla de Retraso Generalizado del Desarrollo.
En Chile, la identificación de dificultades en el rendimiento cognitivo para determinar si hay discapacidad intelectual, depende en niñas, niños y adolescentes hasta los 17:11 años, del uso del test WISC-V. En adultos se debe utilizar el WAIS-IV. Para todos los grupos de edad está disponible el ABAS-2 para la medición de conductas adaptativas. Cuando no es posible la aplicación de una prueba de evaluación de inteligencia (porque el uso de estos instrumentos requieren que la persona cuente con habilidades y competencias como el lenguaje oral, que no siempre están presentes), prima el criterio clínico y se emite certificado con un CI equivalente a 40 puntos. Este procedimiento solo debe ser realizado por profesionales con estudios de postgrado.
Bebés
Preescolares
Escolares
Adolescentes
Adultos
¿Cómo se observa en esta edad?
En bebés no hablamos de discapacidad intelectual, esta es una idea importante. En los bebés nos alertará la presencia de condiciones genéticas que generan vulnerabilidad para discapacidad intelectual, siendo las más comúnmente vinculadas a la discapacidad intelectual el síndrome de Down, el síndrome de Williams, el síndrome de X Frágil (en hombres y mujeres) y el síndrome de Prader Willy. Cada una de estas condiciones tiene sus riesgos propios a nivel físico, algunos con más y otros con menos complicaciones de salud asociados a la primera infancia. En reconocimiento a estas diferencias, es importante pensar que los bebés requieren atención por condiciones médicas excepcionales y programas de estimulación inicial que estén apropiadamente diseñados a las necesidades de cada uno, siempre basados en evidencia.
En bebés podremos monitorizar el curso de desarrollo de todas las habilidades y cuando nos encontramos con áreas que están rezagadas, se debe prestar atención y avanzar en acompañamiento pero sin hablar, antes de tiempo, de una discapacidad intelectual.
¿Cómo acompañar a un bebé con condiciones genéticas?
- En estos niños el acompañamiento médico es muy importante pues se deben vigilar las condiciones de salud que pueden estar asociadas. Lo que no es recomendable es que toda la atención se dirija al acompañamiento médico, dejando las necesidades de otras áreas del desarrollo a un lado.
- En los bebés es fundamental contar con programas de estimulación temprana, estructurados y basados en evidencia, impartidos por profesionales certificados y diseñados para las necesidades de cada niña o niño.
- Un buen programa de estimulación temprana podrá trabajar equilibradamente en todas las áreas, esto es, del desarrollo motor y del lenguaje, pero también incluirá actividades con los padres, habilidades para construir interacciones sanas, tips para nutrición, espacios para saber manejar el tiempo libre y el ocio, entre muchos otros.