¿Cómo se observa en esta edad?
Los bebés no tienen ningún acceso a dispositivos tecnológicos por sí solos, llegan a ellos expuestos en la vida cotidiana a través de padres y/o cuidadores. Por un lado, está la exposición implícita que viene dada por el uso que los adultos damos a los dispositivos y que los bebés observan en la vida cotidiana. Aquí cuenta todo: el uso de celulares, tabletas, televisores, teléfonos y tantos otros dispositivos que están presentes en nuestro día a día. Hay también una ruta de exposición explícita que es aquella en la que el bebé tiene contacto con la tecnología a través de una mediación consciente ejecutada por un adulto: prender la televisión para que vea un programa, prestarle un teléfono o una tableta para que juegue o vea vídeos suelen ser las exposición más comunes.
Hay datos que indican que un 14% de bebés (entre 6 a 23 meses de edad) tiene al menos dos horas promedio de exposición a medios digitales y un tercio de niñas y niños antes de los tres años tienen televisión en sus habitaciones (Zimmerman, Christakis, & Meltzoff, 2007a). Niñas y niños están creciendo como nativos digitales, inmersos en un ciberespacio donde aprenden, se entretienen y juegan.
Vamos a decir que los bebés son consumidores expertos de la novedad. Toda la evidencia ha demostrado que los bebés se sienten muy interesados por todo aquello que no conocen, elevando su capacidad de focalización atencional y su tiempo de sostenimiento cuando hay novedad. Claro, si esa novedad además se acompaña de colores brillantes, figuras en movimiento y sonido, pues crean un espacio que parece encantarles por la capacidad de inversión atencional.
Hay varias investigaciones, conducidas en muchos países del mundo, que se han ocupado de explorar y comprender el impacto del uso de dispositivos tecnológicos y exposición a medios audiovisuales en niñas y niños de todos las edades. Se ha estudiado particularmente el impacto físico y la evidencia muestra que para niñas y niños de 1 a 5 años, horas extensivas de televisión están asociadas a sobrepeso y problemas de salud secundarios al sedentarismo. Se ha encontrado también una asociación problemática con patrones de sueño; estudios longitudinales y también transversales con muestras muy grandes (más de 2000 niñas y niños) informan que a más de una hora de uso de dispositivos tecnológicos digitales, más inconsistencia e irregularidad en los problemas de sueño.
Algunas investigaciones han explorado el impacto en variables más psicológicas como el desarrollo emocional mostrando que, cuando niñas y niños pasan mucho tiempo frente a la tele o en tabletas, desarrollan algunas dificultades en el patrón de interacción con pares.
¿Cómo se puede favorecer o estimular?
- En general la evidencia no es muy alentadora respecto al uso de dispositivos en bebés y por ello varias organizaciones internacionales (como la Asociación Americana de Pediatría) han recomendado evitar la exposición de dispositivos como tabletas, celulares y televisión en bebés y niños pequeños.
- En aquellos casos en que se decide buscar una exposición medida y responsable de estos dispositivos, se sugiere que la exposición sea siempre acompañada e interactiva.
- Puedes usar un programa de televisión o un video para mediar una interacción, incorporando acciones verbales dirigidas e intencionadas hacia el bebé. Por ejemplo: al ver Plaza Sésamo puedo decirle: “mira a Archibaldo, es azul y muy divertido”, “¿te gusta Archibaldo?”.
¿Cómo se observa en esta edad?
En la edad escolar, la presencia de tablets, celulares y televisión ya suele estar muy extendida. Aunque hay familias y programas educativos que procuran retrasar el contacto directo lo más posible, ya para el tercero básico el uso de dispositivos es generalizado en las propias salas de clase. Muchas niñas y niños, además, empiezan a compartir sus gustos en juegos y actividades con estos dispositivos.
En estas edades el tiempo de exposición sigue siendo relevante y por ello se ha sugerido un tiempo máximo de uso de 2 horas diarias, combinando actividades de uso pasivo (por ejemplo: ver videos en YouTube) con usos activos (por ejemplo: jugar en una consola). Además del tiempo, en esta edad resulta particularmente relevante el momento del día en que se hace uso de los dispositivos; la recomendación es evitar su uso cuando se está comiendo y después de las 18:00 horas. Por último, la vigilancia y acompañamiento frente a los contenidos resulta esencial. Los juegos están clasificados por edades pero no basta observar esto sino que es fundamental crear un diálogo constante que permita a niñas y niños comprender que el mundo de los medios de comunicación no es el mundo real, incorporando diálogos sobre los principios éticos y morales de cada familia.
Enfatizamos especialmente los cuidados que deben tener las familias para proteger a sus niñas y niños del grooming y otras actividades de alto peligro que puedan suceder al contacto con redes sociales.
¿Cómo se puede favorecer o estimular?
- El tiempo de uso debe ser acordado, estar claro para todas las partes y controlado por padres y/o cuidadores.
- Es importante mediar el contacto con la tecnología y por ello, padres y/o cuidadores deben estar alerta a los contenidos que consumen sus hijos y tener diálogo abierto sobre los mismos.
- Es poco recomendable que niños en edad escolar tengan uso privado de redes sociales.
- El uso mediado de apps que estimulan procesos de aprendizaje puede ser positivo para muchas niñas y niños.
- No olvidemos que muchas niñas y niños con discapacidad intelectual dependen de dispositivos para su comunicación. En estos casos, por supuesto las reglas de uso sobre el tiempo cambian, pero no así las recomendaciones sobre contenido y redes sociales.
- Toda vez que un dispositivo apoye un proceso de desarrollo y aprendizaje en niñas o niños con discapacidad, su uso debe ser permitido e incentivado.
¿Cómo se observa en esta edad?
En la edad escolar, la presencia de tablets, celulares y televisión ya suele estar muy extendida. Aunque hay familias y programas educativos que procuran retrasar el contacto directo lo más posible, ya para el tercero básico el uso de dispositivos es generalizado en las propias salas de clase. Muchas niñas y niños, además, empiezan a compartir sus gustos en juegos y actividades con estos dispositivos.
En estas edades el tiempo de exposición sigue siendo relevante y por ello se ha sugerido un tiempo máximo de uso de 2 horas diarias, combinando actividades de uso pasivo (por ejemplo: ver videos en YouTube) con usos activos (por ejemplo: jugar en una consola). Además del tiempo, en esta edad resulta particularmente relevante el momento del día en que se hace uso de los dispositivos; la recomendación es evitar su uso cuando se está comiendo y después de las 18:00 horas. Por último, la vigilancia y acompañamiento frente a los contenidos resulta esencial. Los juegos están clasificados por edades pero no basta observar esto sino que es fundamental crear un diálogo constante que permita a niñas y niños comprender que el mundo de los medios de comunicación no es el mundo real, incorporando diálogos sobre los principios éticos y morales de cada familia.
Enfatizamos especialmente los cuidados que deben tener las familias para proteger a sus niñas y niños del grooming y otras actividades de alto peligro que puedan suceder al contacto con redes sociales.
¿Cómo se puede favorecer o estimular?
- El tiempo de uso debe ser acordado, estar claro para todas las partes y controlado por padres y/o cuidadores.
- Es importante mediar el contacto con la tecnología y por ello, padres y/o cuidadores deben estar alerta a los contenidos que consumen sus hijos y tener diálogo abierto sobre los mismos.
- Es poco recomendable que niños en edad escolar tengan uso privado de redes sociales.
- El uso mediado de apps que estimulan procesos de aprendizaje puede ser positivo para muchas niñas y niños.
- No olvidemos que muchas niñas y niños con discapacidad intelectual dependen de dispositivos para su comunicación. En estos casos, por supuesto las reglas de uso sobre el tiempo cambian, pero no así las recomendaciones sobre contenido y redes sociales.
- Toda vez que un dispositivo apoye un proceso de desarrollo y aprendizaje en niñas o niños con discapacidad, su uso debe ser permitido e incentivado.
¿Cómo se observa en esta edad?
Los adolescentes ya están totalmente expuestos a dispositivos tecnológicos y es esperable que el celular haga parte de su vida cotidiana. Tanto en jóvenes con desarrollo típico como en adolescentes con discapacidad intelectual, la incorporación de teléfonos y tablets tiene que ver con numerosos procesos de aprendizaje y también de relación social. El uso de chats, redes sociales, consumo de contenidos entre otras cosas hacen parte de la vida cotidiana.
Tal vez el reto más importante en esta etapa es que los jóvenes aprendan a tener un uso moderado y responsable de los dispositivos, sin exponerse ni exponer a otros y salvaguardando su salud mental. Tener una discapacidad intelectual no protege al adolescente de ser víctima de numerosos fenómenos que están sucediendo en estos espacios. Sin embargo, hay que reconocer que el uso de dispositivos trae un sin número de beneficios que no pueden ser ensombrecidos por los problemas relacionados.
Dispositivos como tabletas y celulares constituyen un instrumento magnífico para apoyar el desarrollo de autonomía en presencia de requerimientos de apoyo y desde ahí deben ser bien incorporados a los procesos de acompañamiento.
¿Cómo se puede favorecer o estimular?
- Trabaja junto al adolescente para lograr un uso responsable de sus dispositivos.
- Procura comprender qué rol juega el dispositivo en el sistema de comunicación del adolescente e incorpora su uso desde ese conocimiento.
- Cuando un dispositivo es esencial para la comunicación o la regulación emocional de un joven, jamás debe ser usado su retiro como un castigo.
- Permanece abierto al diálogo para acompañar un uso protegido de los dispositivos.
- Trata de tener un lugar en las redes sociales del joven, sin invadirlo. Cualquier cambio de comportamiento en las redes sociales debe alertarnos y abrir espacio al diálogo.
¿Cómo se observa en esta edad?
Los adultos tienen muchas formas de uso de los dispositivos tecnológicos, cada uno en su estilo, conocimiento y posibilidades. Algunas personas procuran un uso medido mientras que otras pueden estar conectadas todo el tiempo que están despiertas. Hay apps para prácticamente todo: correos, chats, bancos, deporte, nutrición, salud y mucho más.
El uso es muy personal y en adultos con discapacidad intelectual las cosas no tienen por qué ser distintas.
En esta etapa de la vida se espera que el entorno considere y respete la privacidad del otro, siendo los dispositivos como tabletas y celulares también espacios de dicha privacidad. Si bien la tecnología digital es un apoyo para el ejercicio de autonomía en todas las edades, es especialmente relevante en la adultez pues permite el acceso a espacios tradicionalmente cerrados. En este sentido, si se requiere por alguna razón mediar el uso de dispositivos en adultos con discapacidad intelectual, este acompañamiento debe ser respetuoso.
Vale la pena tener presente que hay algunos problemas de salud mental vinculados al uso excesivo de dispositivos, para todas las personas adultas, estando descrita la adicción al internet. Este es un cuidado que hay que considerar.
¿Cómo se puede favorecer o estimular?
- Es recomendable favorecer un uso íntimo y respetuoso de los dispositivos tecnológicos.
- Si se requiere acompañamiento porque hay alguna preocupación específica, esta debe ser trabajada con la persona en consideración a que es adulto.
- Dada la relevancia para la autonomía adulta, puedes sugerir e incentivar el uso de apps relacionadas con los intereses o necesidades de cada adulta o adulto con discapacidad intelectual.